Conoce al nuevo secretario de Estado Rex Tillerson

Rex Tillerson, un ejecutivo del petróleo e ingeniero con amplia experiencia en todo el mundo es el nuevo secretario de Estado de Estados Unidos y jefe asesor en materia de asuntos exteriores del presidente Trump.

Fue confirmado el 1 de febrero como sexagésimo noveno secretario de Estado, un cargo que fue desempeñado por primera vez por Thomas Jefferson y más recientemente por John Kerry. Cinco predecesores ganaron el premio Nobel de la Paz.

Tillerson logró el rango “Eagle Scout” (explorador águila) a los 13 años. (“Boy Scouts” de Estados Unidos)

Rex Wayne Tillerson nació en Wichita Falls (Texas), en marzo de 1952, el segundo de los tres hijos de Bobby Joe y Patty Sue Tillerson. Su padre era un vendedor de pan que aceptó un recorte de sueldo para trabajar para los Niños Exploradores de Estados Unidos (Boy Scouts of America).

Ser exploradores iba en la sangre de la familia. El código de honor (en inglés) de los exploradores ha seguido siendo una referencia para Tillerson, quien llegó al rango de explorador águila (Eagle Scout) a los 13 años y se convirtió en presidente de la organización.

La familia se mudó de Wichita Falls a Stillwater (Oklahoma), y Huntsville (Texas). Sus circunstancias fueron modestas, dijo Tillerson en una charla en la Universidad Tecnológica de Texas en 2015.

Él “siempre tuvo un trabajo”, cortar césped, trabajar como recogeplatos y, cuando tenía 16 años, trabajó como empleado de mantenimiento en el edificio de ingeniería de la Universidad Estatal de Oklahoma. “No tenía idea de lo que era un ingeniero”, dijo Tillerson, pero aprendió y se decidió a convertirse en uno.

Tillerson, que tocaba el tambor, obtuvo una beca en la Universidad de Texas en Austin de las otorgadas a los ingenieros en la banda de música. Al principio le costaba bastante y se preguntó si tenía la capacidad para estar en la Universidad, pero un profesor le ayudó a superarse y terminó sus estudios con buenas notas.

Exxon envió al ingeniero recién graduado a Katy (Texas). “Tenía que hacer de todo, no sabía nada de la industria del petróleo”, dijo. Tillerson ascendió rápidamente, a los 28 años era un gerente y con el tiempo empezó a llevar las operaciones en el centro de la zona petrolera de Texas y los estados de los alrededores.

En 1995 Exxon le despachó a Yemen, un país que salía de una guerra civil. Pasó dos años en Saná.

Su siguiente destino fue Rusia donde negoció complicados tratos para perforar en la isla de Sakhalin en el mar Caspio. Rusia pasó por seis primeros ministros en los 14 meses que Tillerson estuvo allí, y el sexto fue Vladimir Putin.

Lo que le ayudó bastante tanto en Yemen como en Rusia, según dijo Tillerson, fue “ser muy transparente”, y no dejar duda sobre su postura y la de Exxon.

Después de su época en Rusia, en 1999 la nueva fusión ExxonMobil le colocó a cargo de 120 proyectos. “Vivía en un avión, me pasaba todo el tiempo viajando por el mundo, entablando relaciones con gobiernos”, expresó Tillerson. “Nunca aspiré a ser el presidente y director ejecutivo”, dijo, pero la empresa le ascendió a vicepresidente principal y le capacitaron para el empleo más importante, que obtuvo en 2006.

Un momento alegre durante la comparecencia ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado para su confirmación (© AP Images)

Tillerson y su esposa Renda tienen cuatro hijos y cinco nietos. Su hogar es una hacienda con caballos en Bartonville (Texas), donde cría y entrena caballos. Sus pasatiempos favoritos son los rodeos y el fútbol americano.

Tillerson no es un extraño en Washington. Era uno de los fideicomisarios del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (Center for Strategic and International Studies) y vicepresidente de la Sociedad del Teatro Ford. En 2013 la Academia Nacional de Ingeniería votó por su admisión en este cuerpo.

Extraído de ShareAmerica.