Hemisferio Occidental: Discurso en la 48ª Conferencia Anual de Washington sobre las Américas

Discurso de John J. Sullivan
Vice Secretario de Estado

Washington, DC
8 de mayo de 2018

SR PALMIERI: Es un honor… es un honor para mí presentar hoy a nuestro próximo orador, el Vice Secretario de Estado John Sullivan. Cuando hablamos de nuestro ambicioso compromiso en el Hemisferio Occidental, el Vice Secretario Sullivan ha estado a la vanguardia. Durante su mandato, se ha comprometido firmemente y ha promovido eficientemente los intereses estadounidenses en la región. Más recientemente, acompañó… discúlpeme… al Vicepresidente Pence a la Octava Cumbre de las Américas en Perú, para potenciar nuestras principales prioridades: promover la democracia en Venezuela, poner en marcha medidas firmes para detener la corrupción y promover oportunidades económicas en todo el hemisferio.
En Lima, se reunió con líderes del Caribe y subrayó el compromiso de EE. UU. de mejorar el compromiso con esa región en el marco de la estrategia Caribe 2020 del Departamento de Estado. También se reunió con líderes de la industria y el sector privado de Estados Unidos, destacando nuestras prioridades económicas regionales y nuestro apoyo al empoderamiento de las mujeres. En junio de 2017, el Vice Secretario Sullivan también encabezó la delegación de EE. UU. en la Asamblea General de la OEA en Cancún, México, y subrayó nuestro compromiso y reconocimiento del importante trabajo de la Organización de los Estados Americanos.
En cada oportunidad, el Vice Secretario Sullivan, ya sea en reuniones privadas o en foros públicos, ha desafiado a los líderes regionales y en la OEA. Los ha desafiado a ellos y a nosotros no solo a hablar en contra de la conducta del Presidente venezolano Maduro y a defender la gobernabilidad democrática y el respeto por los derechos humanos, sino también a que la región encuentre soluciones prácticas y reales, soluciones que puedan traer paz, seguridad y armonía social para todos los venezolanos.
En resumen, respecto a la democracia, el crecimiento económico y los intereses centrales de Estados Unidos en la región, no tenemos mejor defensor. Por favor, únanse a mí para dar la bienvenida al Vice Secretario de Estado John Sullivan. (Aplausos.)
VICE SECRETARIO SULLIVAN: Gracias, Paco, por esa amable presentación. También gracias a Eric. Buenas tardes a todos. Estoy encantado de estar aquí y de darle la bienvenida al Departamento de Estado para la 48ª Conferencia de Washington sobre las Américas.
Quiero comenzar dando las gracias al Consejo de las Américas -Susan, gracias- por su gran trabajo al organizar esta conferencia, así como por sus muchos esfuerzos para abogar por el comercio justo y promover las libertades fundamentales en el Hemisferio Occidental.
Estados Unidos se enorgullece de participar en este año de sólido compromiso en las Américas, con la exitosa Cumbre de las Américas organizada por Perú el mes pasado, la próxima Asamblea General de la OEA en Washington, la 44ª Cumbre del G7 en Canadá y la reunión del G20 en Buenos Aires a finales de este mes.
Nuestro compromiso en las Américas, por supuesto, no es un fenómeno reciente. Desde el nacimiento de nuestra república, Estados Unidos ha tenido fuertes relaciones en el Hemisferio Occidental, vínculos construidos sobre la geografía, valores compartidos y lazos económicos sólidos. Nos esforzamos por convivir pacíficamente y hacerlo de forma mutuamente beneficiosa.
La seguridad es el área más importante en la que debemos cooperar, ya que apoya la prosperidad y el buen gobierno que buscamos crear y mantener. Las organizaciones criminales transnacionales, incluida la violencia que perpetúan y las drogas ilegales que trafican, se encuentran entre las amenazas de seguridad más peligrosas para Estados Unidos y nuestros colaboradores. Continuaremos confiando en nuestras sólidas relaciones para luchar contra estas organizaciones criminales transnacionales, trabajando conjuntamente con nuestros colaboradores para desbaratar las redes ilícitas y las rutas de tráfico que conducen a Estados Unidos.
Por supuesto, al hacerlo, debemos reconocer nuestro rol en Estados Unidos como un mercado importante para el consumo de drogas ilícitas y la necesidad de cooperación para combatir estos desafíos. Y estamos tomando medidas para abordar la parte problemática de la demanda. En 2016, 64.000 estadounidenses murieron por sobredosis. Cuando las personas descienden por la ladera resbaladiza del consumo de drogas ilegales, no solo están jugando con su propio futuro, están potencialmente destruyendo las vidas, sus vidas y las vidas de quienes los rodean. El ciclo destructivo de la adicción a las drogas alimenta la violencia y la criminalidad que destruye comunidades enteras en los países de origen y de tránsito.
A su vez, esta violencia perpetúa la crisis que vemos en nuestras fronteras con la inmigración ilegal. Ese ciclo debe detenerse. El Presidente Trump está comprometido a poner fin a este ciclo y nos ha desafiado a ser la generación que ponga fin a la epidemia de drogas. El Presidente declaró nuestra crisis de opiáceos una emergencia de salud pública, y posteriormente lanzó una iniciativa para acabar con el abuso de opiáceos. Para ello, estamos trabajando con nuestros colaboradores internacionales para enfrentar este desafío.
Una de nuestras alianzas más sólidas es con México, y ese vínculo seguirá siendo sólido. En diciembre, convocamos con México nuestra segunda reunión del Diálogo Estratégico a nivel de gabinete sobre la desarticulación de las organizaciones criminales transnacionales. Discutimos los esfuerzos estratégicos conjuntos para desbaratar estos grupos atacando su modelo de negocios, priorizando los esfuerzos contra la producción de drogas y previniendo los movimientos transfronterizos de drogas, dinero en efectivo y armas. Debemos denegar a estas redes criminales el acceso a nuestros mercados y secar sus fuentes de ingresos ilícitos. A través de la Iniciativa Mérida, trabajamos con México para apoyar sus esfuerzos por mejorar la seguridad, fortalecer el estado de derecho y promover un mayor respeto por los derechos humanos.
Nuestra coordinación con México se complementa con la estrategia de EE. UU. para Centroamérica, un plan integral para abordar los desafíos de seguridad, gobierno y desarrollo económico que enfrenta la región. La estrategia de EE. UU. para Centroamérica también refuerza el plan de la Alianza para la Prosperidad, la iniciativa de reforma de El Salvador, Guatemala y Honduras. Como mencionó Paco, nuestra estrategia Caribe 2020 está incrementando la inversión del sector privado en el Caribe, promoviendo la seguridad energética del Caribe y construyendo resiliencia a los desastres naturales. La Iniciativa de Seguridad de la Cuenca del Caribe busca mejorar las interdicciones marítimas, construir instituciones, contrarrestar la corrupción y fomentar la cooperación para proteger nuestras fronteras compartidas del impacto de la delincuencia transnacional.
Colombia también es un colaborador fuerte en la región y seguimos apoyando sus esfuerzos para implementar el acuerdo de paz con las FARC que puso fin a una guerra de 52 años. Lamentablemente, de 2013 a 2016, el cultivo de coca en Colombia aumentó un 134 por ciento y la producción de cocaína en más del 200 por ciento. En el Diálogo de alto nivel Estados Unidos-Colombia del 1 de marzo, Estados Unidos y Colombia acordaron ampliar la cooperación antinarcóticos durante los próximos cinco años para reducir la producción de cocaína y el cultivo de coca estimados en Colombia al 50 por ciento de los niveles actuales para 2023. Si bien nos sentimos orgullosos de trabajar y continuaremos trabajando estrechamente con Colombia, también instamos al gobierno a hacer más para revertir el crecimiento alarmante del cultivo de coca y la producción de cocaína.
A nivel regional, apoyamos iniciativas en la Comisión Internacional de Control de Drogas de la OEA para interrumpir el suministro de drogas ilícitas y frenar la demanda regional de drogas.
Las amenazas al hemisferio ocurren en varios otros frentes complejos, que requieren respuestas coordinadas y sofisticadas. Ya sea en desarrollar capacidad para contrarrestar las amenazas cibernéticas, respaldar el desminado en Colombia o combatir la trata de personas, Estados Unidos se compromete a ser el colaborador de seguridad de elección para las Américas en los próximos años.
Cuando podemos mantener la seguridad, mantenemos una condición esencial para la prosperidad. Las cifras indican cuán profunda es nuestra relación económica en este hemisferio y cuán importante es.
Estados Unidos es el principal socio comercial de más de la mitad de los 34 países del Hemisferio Occidental. Anualmente, comerciamos 1.800 millones de dólares en bienes y servicios con el hemisferio, respaldando millones de empleos y generando un superávit de 8.000 millones de dólares en bienes y servicios en 2017. Como muchos de ustedes saben, esa es una estadística que el Presidente sigue muy de cerca.
La base de nuestro compromiso económico es el respeto por el estado de derecho y los valores compartidos. La corrupción socava y corroe la confianza que tienen nuestros ciudadanos en las instituciones democráticas.
Como dijo el Vicepresidente Pence durante la Cumbre de las Américas en Lima, la corrupción “es un tema de vital importancia que repercute en la prosperidad a largo plazo, así como en el bienestar de los pueblos del hemisferio… La corrupción envalentona a los criminales viciosos y pone en peligro la seguridad pública… Porque sabemos que a medida que la corrupción crece, la libertad y la prosperidad se debilitan”.
Estados Unidos no tolerará las prácticas corruptas en el extranjero que encontraríamos inaceptables aquí en nuestro país. Durante más de 40 años, hemos defendido reglas estrictas que prohíben que los estadounidenses y las empresas estadounidenses sobornen a un funcionario extranjero para garantizar una ventaja indebida. Nuestras leyes buscan imponer penas estrictas a aquellos que crucen esa línea.
Empresarios honestos de todas partes del mundo desean seguir las reglas. No quieren pagar sobornos ni saltarse las reglas. Sé que es el deseo de todas las empresas representadas aquí hoy poder operar en un entorno donde la corrupción no tenga cabida. De hecho, esa es nuestra esperanza y nuestro objetivo final. Es el respeto de nuestra nación por la responsabilidad democrática, y nuestro compromiso con la transparencia en los negocios, lo que nos convierte en el mejor socio económico y socio internacional de elección para la región.
A diferencia de China y Rusia, Estados Unidos no… no se acerca a nuestros socios con una mentalidad puramente transaccional. Por el contrario, trabajamos para mantener nuestras valiosas alianzas con respeto mutuo y principios compartidos. Nuestros valores centrales y la determinación de fortalecer el estado de derecho permiten que las empresas prosperen, que la empresa privada prospere y que crezca el empleo.
Los ciudadanos de las Américas demostran una creciente intolerancia a la corrupción y las instituciones de la región están respondiendo. Las recientes medidas tomadas contra la corrupción en Guatemala y Perú, así como el liderazgo demostrado por los fiscales y jueces brasileños, son muy impresionantes.
Los líderes del Hemisferio han reconocido los peligros que la corrupción representa para nuestras democracias y economías desde la primera Cumbre de las Américas, y es por eso que tenemos la Convención Interamericana contra la Corrupción.
La Cumbre de las Américas de 2018 en Lima fue significativa debido a su enfoque singular en la corrupción, en relación con las cumbres anteriores. La declaración de los líderes, el “Compromiso de Lima”, ilustra nuestra determinación de tomar medidas concretas para combatir la corrupción.
Estados Unidos será firme en la búsqueda de estos compromisos. Trabajaremos con otros gobiernos en el hemisferio para poner en práctica la promesa de Lima.
Por último, debemos seguir trabajando juntos para garantizar que los pueblos en este hemisferio puedan vivir de acuerdo con los valores democráticos.
Durante el último siglo, las Américas se han transformado en gran medida en una región de democracias vibrantes y pacíficas. Siete países latinoamericanos celebrarán elecciones presidenciales en 2018, incluidos Brasil, México y Colombia.
Si bien la mayor parte de la región goza de un régimen democrático, algunos casos aparte – Cuba, Nicaragua y Venezuela – continúan socavando la visión compartida de la región de una gobernabilidad democrática efectivo, que se recoge en la Carta Democrática Interamericana.
Estados Unidos sigue comprometido con la defensa de la libertad y con los pueblos de Venezuela y Cuba en su lucha por lograr la libertad que merecen. En Nicaragua, condenamos la violencia perpetrada por las fuerzas de seguridad y los grupos vinculados al gobierno de Ortega contra los manifestantes pacíficos, y apoyamos un diálogo nacional amplio e inclusivo que aborde las demandas de justicia de las víctimas y restaure las instituciones democráticas de Nicaragua.
Esperamos que nuestros socios, incluidos los gobiernos y las organizaciones de la sociedad civil, se unan a nosotros para hablar cuando y dondequiera que los principios democráticos compartidos del hemisferio sean atacados.
En este momento, la democracia ha sido eviscerada por un dictador en Venezuela.
Estados Unidos apoya el retorno del orden constitucional democrático de Venezuela. Nuestro objetivo es una transición pacífica y democrática dirigida por el pueblo venezolano. Apoyamos al pueblo venezolano en su derecho soberano a elegir representantes mediante elecciones libres, justas y transparentes. Nos unimos a las naciones democráticas del mundo en apoyar al pueblo venezolano en su búsqueda de la democracia estable y próspera que se merece.
Los líderes del Hemisferio Occidental utilizaron la Cumbre de las Américas para abordar los desafíos democráticos más apremiantes que enfrenta nuestro hemisferio; principal entre ellos la crisis en Venezuela. Estados Unidos se complació en unirse a 15 socios para emitir una Declaración sobre Venezuela en la Cumbre, en la que pedimos al gobierno venezolano que lleve a cabo un proceso democrático libre, justo y transparente; libere a sus prisioneros políticos; y permita la participación de todos los actores políticos. Y afirmamos que las elecciones planificadas para el 20 de mayo no cumplen con tales condiciones y, como tales, no pueden considerarse legítimas.
Por último, expresamos nuestro apoyo colectivo a la asamblea nacional de Venezuela, nos comprometemos a trabajar con la OEA para promover acciones que restablezcan las instituciones democráticas, y expresamos nuestra preocupación por el creciente número de venezolanos forzados a abandonar su país debido a esta crisis.
La declaración emitida en Lima insta a las Naciones Unidas y a la OEA a implementar un programa de asistencia humanitaria para abordar la escasez de necesidades básicas en Venezuela y el sufrimiento manifiesto del pueblo venezolano. La declaración enfatizó la importancia del apoyo de la comunidad internacional para la recuperación económica de Venezuela una vez que la democracia y el orden constitucional hayan sido restaurados.
El régimen brutal y corrupto del régimen de Maduro ha provocado que aproximadamente 5.000 venezolanos huyan todos los días de la tierra donde nacieron. Antes, escucharon a la Embajadora Haley decir que aproximadamente 1 millón y medio de venezolanos han huido a otros países de Latinoamérica y el Caribe desde 2014 y que se proyecta otro flujo de salida de 1,7 millones de personas en 2018. Estos refugiados se encuentran ahora en Colombia, Brasil y casi… Chile, y en casi todos los demás países de nuestra región.
El Presidente Trump lo ha dejado muy claro: Estados Unidos no se quedará con los brazos cruzados mientras Venezuela se desmorona y su gente sufre. Hoy, me complace anunciar 18,5 millones de dólares adicionales en asistencia bilateral para los esfuerzos del Gobierno de Colombia para abordar la afluencia de refugiados venezolanos que buscan seguridad. Pendiente de la aprobación del Congreso, este financiamiento de USAID -y estoy feliz de tener a nuestro administrador de USAID aquí con nosotros, el Embajador Mark Green- apoyará a las unidades móviles de salud para atender las necesidades de la población afectada, un programa de alimentación escolar y un sistema de registro para tener un mejor acceso a las necesidades cambiantes.
Este financiamiento se suma a los más de 21 millones de dólares en asistencia humanitaria de Estados Unidos ya anunciados para apoyar la respuesta regional a la crisis de Venezuela, incluyendo los 16 millones de dólares en ayuda anunciados en la Cumbre de las Américas en marzo.
El sufrimiento del pueblo venezolano es extraordinario. Una encuesta desgarradora reveló que en los últimos tres meses más del 60 por ciento de los venezolanos dijeron que se despertaban con hambre porque no tenían suficiente dinero para comprar alimentos. El venezolano promedio perdió 24 libras de peso corporal en 2017. Y ahora el régimen está utilizando desvergonzadamente el sustento como una herramienta para el control social, coerción política y los votos.
Ya es hora de que Nicolás Maduro abra Venezuela a la ayuda internacional. Mientras tanto, Estados Unidos continuará utilizando todas las herramientas diplomáticas y económicas para apoyar los esfuerzos del pueblo venezolano por restaurar la democracia y volver a la prosperidad.
Ayer, el gobierno declaró que la próxima votación en Venezuela debería suspenderse hasta que Maduro realice una elección libre, justa y transparente que le otorgue al pueblo venezolano las elecciones democráticas que se merece. Hemos impuesto sanciones financieras estrictas a más de 50 funcionarios venezolanos actuales o anteriores. También sancionamos la llamada criptomoneda Petro que protege a los inversores inconscientes del último fraude de Maduro. No permitiremos que el régimen de Maduro use nuestro sistema financiero para disfrutar de ganancias corruptas. Hemos implementado sanciones para presionar a aquellos del régimen que son los principales responsables de los abusos graves que hemos presenciado. Y ayer agregamos tres nombres más a la lista.
El Vicepresidente Pence anunció que Estados Unidos ha designado a tres venezolanos con vínculos directos con el régimen de Maduro como narcotraficantes. Hemos congelado sus activos y bloqueado su acceso a nuestra nación para que ya no puedan envenenar a nuestra gente con sus drogas mortales.
Hoy, también quiero repetir lo que ayer el Vicepresidente Pence instó a todas las naciones de la OEA. Cada nación debe impedir que los líderes corruptos de Venezuela laven el dinero a través de nuestro sistema financiero. Cada nación debe promulgar restricciones de visados que impidan que los líderes de Venezuela ingresen a nuestros países. Y por último, cada nación debe votar en la próxima asamblea general de la OEA en junio para suspender a Venezuela de esa augusta institución.
Estas acciones apoyarán y defenderán nuestros principios democráticos compartidos. Y como destacó hoy la Embajadora Haley, mantenernos fiel a nuestros principios garantizará que el Hemisferio Occidental siga siendo el hemisferio de la libertad.
Los gobiernos de nuestra región deben continuar trabajando juntos para ayudar al pueblo venezolano a recuperar su libertad, restaurar su democracia y construir un nuevo futuro. Continuaremos observando las declaraciones y los compromisos hechos en la Cumbre de las Américas para guiar nuestro compromiso en el hemisferio. Con su ayuda y su colaboración, seguiremos trabajando para crear un hemisferio que sea cada vez más seguro, próspero y democrático.
Así que gracias de nuevo por invitarme hoy aquí para hablar sobre algunas de nuestras prioridades para el hemisferio, y por favor acepten mis mejores deseos de éxito continuado en esta conferencia. Gracias. (Aplausos.)